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17 marzo 2020

Educación social en época de COVID-19

Huelga decir que la situación que se está viviendo a lo largo y ancho de nuestro mundo nos ha desbordado como individuos, sociedad, clase política y estructura económica.

Ha sacado lo peor de muchos de nosotros pero como educadora social me debo quedar con todas las muestras de solidaridad espontánea, de dedicación a la gente mayor, de inciativas por parte de los jóvenes, de la generosidad de profesores, artistas, cómicos, escritores, profesionales de todas las ramas.. para hacer nuestro confinamiento más llevadero. Desde mi ventana oigo como las vecinas se preguntan entre sí si están bien y si necesitan algo. Creo que algunas de ellas apenas habían intercambiado unas frases en los últimos años. 

¿Que hay miserables que intentan aprovecharse y obtener beneficios de esta situación? Por supuesto. ¿Que hay irresponsables que desoyen de forma intencionada las medidas preventivas marcadas por los principales organismos? También. Pero también nos debemos centrar en todos aquellos individuos que, haciendo acopio de resiliencia, generosidad, esfuerzo y sentido de la responsabilidad, luchan cada día al lado de los más vulnerables.

Gracias a educadordemenores.com por la imagen
Y en eso, las educadoras sociales, somos expertas. Cuando escogemos esta profesión sabemos que si salimos en los medios no será buena señal, no nos aplaudirán después de un buen trabajo, los esfuerzos titánicos y las frustraciones nos la llevaremos con nosotras sin que apenas nadie las perciba, recibiremos de algunas personas actitudes prepotentes y hasta muchos de nuestros usuarios nos lo pondrán difícil.

Contamos con medios precarios, convenios insuficientes, ingresos dependientes de subvenciones y ayudas de terceros, inestabilidad laboral... pero seguimos al pie del cañón sean cuales sean las circunstancias. Cuando las cosas van mal (y estos días son un clarísimo ejemplo), la educación social se vuelca en seguir atendiendo a sus usuarios aún a riesgo de infectarse. 

Seguimos reclamando nuestro sitio en la sociedad en igualdad de condiciones que otras profesiones, con unas condiciones de trabajo dignas, pero en estos momentos, lo importante es proteger a los más vulnerables y eso pasa, también, por protegernos a nosotros mismos y no ser foco de contagio. 

Hacemos un llamamiento para atender como es debido a los internos de los CIE's, a los niños/as que conviven en Centros Residenciales, a los que cumplen condena, a la gente mayor en las residencias de ancianos, a los no acompañados, a los dependientes, a todas las personas que duermen en la calle (la paradoja de tener que estar confinado sin tener un techo es rocambolesca) y, por ende, a todos los profesionales implicados.

Que estos días nos sirvan de reflexión, crítica, autocrítica y aprendizaje, pero no solo de lo egoístas que podemos llegar a ser algunos (que también) sino de los retazos de humanidad que afloran cuando nos sentimos amenazados como sociedad.

Y que cuando el COVID-19 forme parte del pasado, seguirán existiendo los colectivos que volverán a ser invisibilizados pero, una vez más, tendrán a la Educación Social siempre de su lado. 



11 junio 2017

Entrevista concedida a estudiantes de ES


Explica quién eres, tu trayectoria y experiencia y tu profesión actual
Soy Montserrat Sánchez, Diplomada en Educación Social, Master en Prevención y Tratamiento de las Conductas Adictivas y Master en Intervención Criminológica y victimológica.

Estuve 12 años trabajando en el ámbito penitenciario con internos condenados por delitos sexuales, delitos violentos, con problemas de consumo de estupefacientes y / o que presentaban conductas agresivas y disruptivas. Posteriormente estuve un año en una Unidad de Escolarización Compartida (UEC) y un Centro Abierto, y ahora llevo dos años en un Instituto de Terrassa como educadora social, trabajando con alumnos que presentan necesidades educativas especiales (NEE) en un aula abierta .

Paralelamente dos tardes a la semana estoy con alumnos de 4º de la ESO de un Instituto de Sabadell para que puedan conseguir el graduado. Son 5 alumnos en riesgo de exclusión social y con unas necesidades emocionales que requieren de un acompañamiento basado en el ámbito relacional y personal.

De forma puntual realizo cursos y talleres de formación en torno a la resiliencia, la gestión del estrés, la perspectiva de género, las habilidades directivas en entidades sociales ... etc. Y cada semana asisto a casa de un chico con TDAH, trastorno del lenguaje y fuerte impulsividad que presenta conductas disruptivas en el aula.


Cuando intervienen los educadores sociales en el mundo escolar? De dónde viene la demanda? Y como intervienen? (Horarios fijas, como actúan, desde la clase, atención individualizada ...)
La demanda surge desde la propia escuela y del patronato que la gestiona, la Fundación Main, de carácter social, con numerosos proyectos que abordan la exclusión social de niños, jóvenes y familias. La carga lectiva es de 20 horas a la semana, de lunes a jueves. Los martes por la tarde es el espacio dedicado a la coordinación con el claustro de secundaria y los tutores, junto la jefe de estudios.
La educadora está ubicada en un aula diferenciada y apartada del resto de clases para poder hacer un abordaje más informal y privado. Cada alumno/a tiene una carga lectiva en el Aula Abierta diferente, según sus necesidades; puede ir desde una hora hasta las 5 horas a la semana.

Con algunos se trabaja en grupo (de máximo 4-5 alumnos) y con otros la acción social es individual, pudiendo ser modificado a lo largo del curso según las necesidades que se vayan detectando y los avances que se vayan observando.

El Aula Abierta del Instituto donde trabajo se llama Aula 9 ya que existen 8 aulas de la ESO (dos por curso). Con este nombre se quería integrar la figura de la educadora social en el trabajo docente y entender que el espacio de la educadora no era un aula de castigo donde dejar los alumnos con más dificultades o que presentan conductas disruptivas sino que era un espacio de trabajo socioeducativo integral.

¿Qué objetivos giran en torno su intervención?

Objetivos generales

  • Complementar la labor educativa llevada a cabo en las clases ordinarias.
  • Ofrecer un espacio físico y temporal donde expresar inquietudes, dudas y malestares personales.
  • Mejorar el rendimiento académico de los alumnos que formen parte del proyecto, de acuerdo a sus posibilidades.
  • Desarrollar las competencias básicas: comprensión y expresión oral y escrita, agilidad en el cálculo y la resolución de problemas matemáticos, conocimientos esenciales de los ámbitos social y científico, y autonomía en el trabajo.
  • Mejorar la motivación intrínseca por los aprendizajes y las expectativas de futuro.
  • Sentir el centro educativo como un espacio propio y acogedor en el que tienen un lugar donde pueden expresarse y crecer.
  • Reforzar la atención personalizada.
  • Facilitar la acreditación del Graduado en Educación Secundaria Obligatoria (ESO).
  • Descubrir y potenciar sus habilidades y capacidades, lo que contribuirá a mejorar su autoestima.
  • Identificar y reducir los riesgos sociales de inadaptación y marginación social.
  • Mejorar sus habilidades sociales básicas introduciendo algunas más complejas.
  • Potenciar los valores de convivencia, cooperación y respeto para lograr una formación integral que favorezca su socialización en todos los ámbitos.
  • Identificar, prevenir y actuar sobre los conflictos escolares.


Objetivos específicos

  • Fomentar el trabajo cooperativo y colaborativo.
  • Utilizar las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) como herramienta de aprendizaje en todas las áreas.
  • Reducir las conductas disruptivas dentro y fuera del aula.
  • Potenciar el conocimiento del medio y la integración de la Escuela en el tejido asociativo de la ciudad.


Estos objetivos se trabajan desde la perspectiva de la Teoría de las Inteligencias Múltiples de Howard Gardner, ya que muchos alumnos destacan en habilidades o ámbitos que no son potenciados desde los sistema educativo tradicional.


Para poderlo explicar a familias y alumnos, utilizo la imagen de la derecha, para que de manera informal y didáctica entiendan que no todos aprendemos de la misma manera o incorporamos la información para las mísmo vías.

¿Realizan una intervención conjuntamente con otros profesionales?
Efectivamente, de manera intensiva me coordino con el orientador - psicólogo de la misma Fundación, que trabaja en la escuela 3 días a la semana. Con él ponemos en común los casos, la forma de intervenir y aspectos de tipo psicológico a tener en cuenta.

Semanalmente nos reunimos con la jefa de estudios y otra docente con una trayectoria docente dilatada; los cuatro formamos parte del Departamento de Atención a la Diversidad y Calidad de las Relaciones (DADiQR). Allí repasamos los alumnos NEE de la ESO (unos 45). No todos ellos asisten al Aula 9 sino que algunos tienen adaptaciones curriculares o metodológicas dentro del aula o seguimiento por parte del orientador, horarios adaptados, seguimiento tutorial más intensivo ... etc.

¿Con qué organismos se coordina?
Me coordino periódicamente con el EAP, CRAE (en el caso de alumnos que están tutelados) y psicólogos/as externas que los atienden. Contactamos con la OME en los casos de absentismo, inspección cuando se producen cambios de escuela o alguna incidencia y con Servicios Sociales en los casos que lo requieran. En el caso del CSMIJ lo centralizamos con el orientador / psicólogo al tener un carácter más terapéutico.

¿Qué funciones haces como educadora social en la escuela? ¿En qué ámbitos se hace más incidencia?
El ámbito emocional y de acompañamiento son los dos pilares en los que se fundamenta la acción educativa. Además se llevan a cabo las siguientes funciones:

  • Tutorización de los alumnos
  • Gestión de conflictos
  • Apoyo a los docentes en el trato cotidiano con los alumnos
  • Gestión emocional
  • Mediación entre alumnos, alumnos y profesores y entre padres y alumnos
  • Fomento de hábitos de estudio y planificación
  • Acompañamiento de los alumnos en su proceso académico y personal
  • Apoyo a los alumnos con los dossiers y materiales adaptados
  • Coordinación con los servicios externos que intervienen en la escuela: CSMIJ, psicólogos privados, CRAE's, EAP, inspección, OME ...
  • Potenciación de habilidades sociales básicas y complejas
  • Planificación, junto con el equipo docente, de estrategias y objetivos a alcanzar por cada uno de los alumnos
  • Implementación de estrategias para reducir las conductas disruptivas dentro y fuera del aula

¿Conoces los ámbitos que trabajan los educadores / as sociales en las escuelas?
Sí, formo parte del Grupo Educación Social y Escuela del CEESC y conozco otras experiencias de educadores en centros educativos. En la mayoría de casos los educadores trabajan fuera del horario lectivo, pensado más como un apoyo al estudio o un trabajo más lúdico.

Hay algunas experiencias de educadores en aulas abiertas que abordan aspectos académicos y de coordinación con servicios externos de apoyo. Algunos de ellos son contratados por el AMPA y están a media jornada.

En comunidades autónomas como Galicia o Extremadura los educadores ya forman parte del equipo educativo de los centros escolares y por ejemplo, el próximo curso se incorporarán educadores sociales en las escuelas de la Comunidad Canaria, poniendo de manifiesto una creciente demanda de profesionales que atiendan a estos alumnos dentro de los espacios formales.

¿Qué necesidades educativas surgen dentro del ámbito escolar?
Por un lado la tipología de alumno/a ha ido evolucionando a lo largo del tiempo, mostrando necesidades educativas cada vez más diferenciadas de lo que se había manifestado antes. En concreto, diagnósticos como el TDAH, los trastornos alimentarios, los trastornos de personalidad o los cuadros depresivos o ansiosos han interferido en el funcionamiento habitual de las clases ordinarias. Además de las pautas médicas que se derivan.

Por otro lado tenemos alumnos con una baja tolerancia a la frustración, una gestión emocional deficiente, una distorsión de los niveles de exigencia y autoexigencia, una acentuada falta de interés por aspectos académicos tradicionales, una fuerte impulsividad que genera conflictos interpersonales periódicos... Todo ello implica que el profesorado debe incorporar nuevas herramientas y estrategias para poder trabajar con estos alumnos de forma efectiva y eficiente, al tiempo que han de gestionar las emociones que estos cambios los provocan.

Uno de los aspectos con los que actualmente trabajamos es con el Cono del Aprendizaje de Edgar Dale, para incorporar la necesidad de trabajar con actividades más interactivas y que faciliten una implicación emocional del alumnado que ayude a elaborar y retener los contenidos que se les transmite.

¿Se está dando respuesta a estas necesidades?¿Cómo?
Poco a poco se están dando respuesta a través de figuras como el educador social, los profesionales del CSMIJ, escuelas de formación como la Rosa Sensat o la Fundación Bofill... Y se hace desde la formación, el acompañamiento, la creación de espacios como las aulas abiertas, la elaboración de protocolos de actuación (por ejemplo en el caso del bullying, los trastornos alimentarios, conductas autolíticas ...)

¿Podemos decir que hay necesidades que no se están abordado desde la escuela? ¿Hay repercusiones?
Desde mi punto de vista creo que se están dando respuestas a las necesidades de la escuela pero todavía quedan aspectos a mejorar como la gestión emocional de los equipos docentes ante las nuevas tendencias en el alumnado o la capacidad de adaptación de los maestros hacia estos cambios.

Las repercusiones más directas y manifiestas es lo cierto descontento por parte de padres y alumnos al entender que no se están teniendo en cuenta las necesidades específicas de los alumnos y la falta de recursos para poder abordarlas. Esto implica una menor motivación para aspectos académicos y en muchos casos el cambio constante de escuela a fin de encontrar aquella que dé respuesta a las inquietudes de unos y otros.

¿Piensas que la figura del educador / a social es necesaria dentro de las escuelas de primaria? ¿Por qué?
Es un debate que este año hemos ido teniendo con la dirección de la escuela y con el claustro de secundaria. Entendemos que cada vez es más importante incorporar figuras como el educador social a niveles más elementales para dar una respuesta más temprana a problemáticas detectadas.

Recientemente se hizo una pequeña formación a los docentes de primaria de la escuela por parte del orientador y yo misma para ofrecer algunas herramientas que estábamos aplicando a secundaria y que podían servir para intervenir en aquellos casos más destacados. La valoración fue precisamente que necesitaban de estas líneas de actuación para poder intervenir de forma óptima.

Los docentes de primaria demandan esta figura ya que muchas de las dificultades que se acentúan en secundaria surgen los primeros ciclos y todos consideramos necesaria una prevención que reduzca los niveles de fracaso y angustia que se ponen de manifiesto en la ESO y en la etapa de la adolescencia en general.

¿La intervención que lleva a cabo el educador social se centro exclusivamente en el alumno o tiene en cuenta el colectivo en el que éste se desarrolla?
La intervención que se lleva a cabo está centrada en el alumno/a entendido como una figura con multitud de influencias y marcado por el entorno. Por ello se tiene en cuenta su personalidad, su talante e intereses personales, su grupo de iguales, su cultura, sus inquietudes y sus potencialidades.

Se interviene con los padres, con los recursos externos que trabajan con él (psicólogos, psiquiatras, médicos ...), etc.

¿Como hacen los educadores sociales el seguimiento de los casos que atienden? ¿Qué voz se le da al alumno?
Semanalmente la educadora ve a todos los alumnos en varias ocasiones, incluso a la hora del patio, para ver su estilo relacional, el tipo de desayuno que lleva, los juegos que propone, las interacciones con las figuras de autoridad...

Los lunes se habla de lo que han hecho el fin de semana: qué actividades han llevado a cabo, con quien, la participación o no de los padres, si han consumido, con quién, cómo se han sentido en un espacio informal y no planificado...

En todo momento la voz del alumno/a es esencial en el Aula 9; partiendo de sus manifestaciones se trabaja un aspecto u otro, se traspasa la información al claustro en caso necesario para poder elaborar estrategias de abordaje (avisando previamente al alumno/a para no traicionar su confianza).

Cuando se incorporan tienen que firmar un contrato pedagógico por el que el alumno / a se compromete a:

  • Asumir el proyecto con responsabilidad y compromiso.
  • Presentar buen comportamiento y una actitud de respeto.
  • Participar activamente en las diferentes propuestas de trabajo que se planteen.
  • Plantear las dudas / inquietudes que tengan, sean del ámbito o la temática que sean.

Los viernes envío un registro en el claustro de secundaria con las valoraciones de los alumnos. Por colores (verde, naranja, rojo) se evalúa la asistencia, la puntualidad, el rendimiento, la actitud y el respeto. Se añade un pequeño cuadro con observaciones más concretas de aspectos que haya que destacar (informaciones relevantes que pueden interferir en el rendimiento académico del alumnado, situaciones conflictivas concretas, mejoras en algún ámbito ...)

Siempre se intenta compensar las informaciones negativas con los avances positivos que se vayan produciendo. Recordemos que la educación social trabaja partiendo de potencialidades y no con las limitaciones.

¿Los diferentes profesionales de los centros educativos cómo valoran la figura de los educadores / as sociales?
En el caso de la escuela donde trabajo, en el primer curso se hizo un trabajo de concienciación y explicación de la figura del educador social para que no vieran en mí una supervisora ​​de su trabajo o una cuestionadora de sus procedimientos. Se dejó claro que se trataba de una figura de refuerzo y acompañamiento.

Hay que decir que al principio había ciertas reticencias por parte de algunos docentes, ya que algunos entendían que lo que había que incorporar eran docentes y no figuras externas que pudieran distorsionar la dinámica académica ordinaria. A las pocas semanas vieron los resultados de la intervención de la educadora social y a partir de entonces la coordinación y la colaboración fueron absolutos.

¿Piensas que todo el poder sobre las decisiones del centro recae en la figura del director? ¿Cómo es de democrática la escuela?
No, el peso de las decisiones recae principalmente en el claustro, siguiendo las directrices del patronato y de la dirección. En casos de conflicto o ausencia de acuerdos en cuestiones fundamentales es cuando la dirección interviene.

En el caso del instituto donde estoy el nivel de democracia y de participación de los docentes, los padres del consejo escolar y los alumnos es bastante elevada y continuada a lo largo de todo el curso escolar.

¿Quina valoración hacen los alumnos de la intervención del educador / a social?
A finales de cada curso se pasa un cuestionario anónimo a los alumnos para que valoren la labor llevada a cabo y hasta el momento el grado de satisfacción es muy alto. Entienden que el Aula 9 y la figura de la educadora es un espacio y un acompañamiento que no tendrían de otra forma y que saben diferenciar de las figuras docentes.

En el Aula 9 no se hace un abordaje puramente psicológico o académico sino que se lleva a cabo una intervención socioeducativa integral en un espacio donde pueden hablar de sus inquietudes, de sus preocupaciones y de sus intereses, sin ser juzgados o cuestionados.

En estos dos años se ha atendido a unos 40 alumnos de forma regular.

¿Y las familias?
Las familias también se muestran muy satisfechas por el recurso del Aula 9. Sólo en dos casos los padres pidieron que sus hijas no siguieran asistiendo porque consideraban que allí participaban alumnos problemáticos o conflictivos y por tanto creían que podían ser una mala influencias para ellas.

Cuando los hijos comienzan en el Aula 9, las familias se comprometen a:

  • Motivar al alumno/a en participar en el proyecto e interesarse por su evolución.
  • Aportar la información necesaria para alcanzar el éxito.
  • Asistir a las reuniones / atender a los profesionales con el fin de valorar la implicación del menor en el proyecto.
  • Hacer cumplir los acuerdos tomados en los encuentros.


Por último nos gustaría conocer qué es para ti la escuela, su esencia.
La escuela es un espacio de formación e instrucción donde los alumnos pasan buena parte de su vida. Es un espacio de crecimiento personal y de aprendizaje vital, no sólo académico; incorporan herramientas relacionales, se moldea el carácter y se perfilan los intereses que pueden marcar su vida. Inocula la necesidad de aprender, la curiosidad, el interés por el conocimiento y el autoconocimiento. 

Se trabaja valores y aspectos como la empatía, la solidaridad y las relaciones con los demás. Pero no olvidemos que la escuela es un lugar básicamente de instrucción y por tanto el pilar fundamental de la educación debe centrarse en casa, en el entorno familiar, con una estrecha relación con el centro educativo. Por ello, y parafraseando a Jaume Funes, es necesario que la escuela abre las puertas a las familias y al entorno y es necesario que el entorno y las familias entren dentro de las escuelas.

23 marzo 2013

El doble desamparo de los menores de la DGAIA

Entrada elaborada por Defensem l’Acció Social i Comunitária (DASC), un espacio de debate, de reflexión y de defensa del sector social: de sus trabajadores y trabajadoras, de los estudiantes, del voluntariado y de sus usuarios y beneficiarios. Nuestro objetivo es reivindicar y luchar por toda la faena hecha y toda la que es necesaria hacer para evitar la exclusión social, la injusticia, La acumulación de poder y la pobreza. http://defensemacciocomunitaria.wordpress 


Según la Dirección General de Atención a la Infancia (DGAIA), un CRAE es un “servicio de acogida residencial, para la guarda y educación de sus usuarios y usuarias, donde residen temporalmente con la medida administrativa de acogida simple en institución”. Es decir, los CRAEs son centros donde viven niños y niñas cuya tutela ha sido asumida por la administración debido a que en su núcleo familiar existía un riesgo para ellos/as o no se cubrían sus necesidades básicas. Una vez acogidos, ¿cuáles son las condiciones de vida de estos/as niños/as? 

En primer lugar habría que destacar que, aunque debieran, las condiciones de vida de los menores tutelados no son siempre las mismas. En el momento en que la administración asume la tutela, ese/a niño/a es derivado a un CRAE determinado, y las notables diferencias entre unos centros y otros, y en consecuencia en la calidad de la atención a ese/a niño/a, marcarán sus condiciones de vida mientras dure su internamiento. Esta especie de “lotería” que decide los medios de que dispondrán en su vida cotidiana se aprecia con claridad en la diferencia de recursos existentes entre los centros propios (de gestión pública) y los concertados y de gestión delegada (aquellos cuyas instalaciones son propiedad de la Generalitat pero la gestión ha sido subcontratada a una empresa externa). Los primeros disponen de muchos más recursos económicos, lo que se traduce en plantillas más amplias, sobre todo en el personal de servicios (cocina, chóferes, limpieza, lavandería…) y en que las bajas laborales se cubren con rapidez. La atención a los niños y niñas es por tanto más constante y de mayor calidad. Existe una notable diferencia además en la disponibilidad de actividades extraescolares y de ocio, en la seguridad en el transporte, garantizada e incluso en la calidad de la comida y la ropa que visten. 

El actual contexto de crisis ha agravado estas diferencias. Cada centro concertado tiene un montante anual asignado (módulos) que DGAIA paga para que ese centro (y los niños/as que en él viven) cubra todas sus necesidades. Ese dinero viene determinado por el acuerdo de gestión (concurso) de cada empresa con DGAIA tras un proceso público de selección. En los últimos años los criterios de selección han ido modificándose hasta quedar reducidos casi a uno solo: el económico. Utilizar criterios esencialmente económicos para valorar la idoneidad de una empresa u otra es obsceno. 

Desde el colectivo DASC criticamos que el Govern de la Generalitat tenga un sistema de protección nde menores que actualmente prioriza sin escrúpulos el ahorro económico (según dicen sus dirigentes: “la eficacia del gasto”), y que está permitiendo que algunas entidades o fundaciones en teoría sin ánimo de lucro, las cuales ha delegado la gestión de algunos CRAEs, sigan obteniendo beneficios económicos a costa de reducir gastos en la atención directa de los niños y niñas tutelados/as o de rebajar los derechos laborales de los/las profesionales que tienen que educarlos/as. 

Este empeoramiento de las condiciones laborales de los/las trabajadores/as afecta negativamente a los menores al dificultar una estabilidad en las plantillas necesaria para la realización de una labor educativa continuada en el tiempo. Las precarias condiciones laborales y los horarios difícilmente compatibles con la vida personal, hacen que los/las educadores/as cambien de trabajo con una frecuencia mayor de lo habitual en otras profesiones. Esto supone que un/a niño/a, a lo largo de su estancia en un CRAE, vea pasar a varios/as tutores/as, con el consiguiente sentimiento de abandono y el aumento de la dificultad de generar la vinculación afectiva necesaria tanto para su educación como para su salud emocional. 

En conclusión: 
Tenemos un sistema de protección de menores, dirigido por la DGAIA, totalmente mercantilista (números vs. personas) e insensible, que prioriza el interés superior del pago de una deuda ilegítima para la ciudadanía sobre el interés superior del niño. 

Por todo lo expuesto anteriormente, desde el colectivo DASC pedimos que la DGAIA cumpla con su responsabilidad legal como tutora de estos menores y priorice “el interés superior del niño”, como bien justifican sus técnicos, cuando hacen una propuesta de retirada de la tutela a una familia. 

Para ello: 
La primera medida que debe adoptar el Departament de Benestar i Familia y DGAIA es asumir la “Resolución del Síndic sobre los impagos de la Generalitat a los Centros Concertados de acogida de niños”. Una vez cumpla con el pago del mes de julio que aún tiene pendiente de abonar a las entidades concertadas, ha de pasar a ejercer un control sobre éstas para comprobar el gasto real que invierten en la atención directa a los menores (alimentación, ropa, actividades extraescolares y de ocio, suministros, etc.). Paralelamente ha de instaurarse un sistema de gestión transparente sobre ese dinero que la administración les paga, para dejar constancia de que la mayor parte del cobro que reciben no se desvía a otras partidas. 

Además, consideramos que si la DGAIA sigue olvidándose de los menores bajo su responsabilidad y priorizando el ahorro económico, aplica una doble moral y a estos menores doblemente desamparados, por su familia biológica y la administración, solo se les ofrecerá caridad y una atención asistencial carente de todo proyecto educativo y lo que es más grave, de futuro.

El artículo completo se puede leer aquí