10 julio 2009

Tema escamoso...


Son de esos temas que en el mundo penitenciario la gente habla como cotilleo pero sin entrar en más profundidad ni alzar mucho la voz. Pongo en antecedentes: cada año por estas fechas entran a trabajar a las prisiones catalanas educadores/as sociales para realizar trabajos de verano (actividades más propias de animación sociocultural que tienen por objetivo entretener a los internos). Cada año y como mínimo en un caso, una de las chicas se acaba relacionando demasiado íntimamente con un interno, con las consecuencias que eso acarrea.

Tengo claro que esta no es la tónica dominante y que hay grandes educadores que realizan su trabajo teniendo en cuenta los límites profesionales pero no deja de llamar la atención que sean tantas las que "caen" en este tipo de relaciones. Y más aún cuando estos "encuentros" son conocidos antes por el resto de internos que por los compañeros. En algunos casos el temido escándalo salpica a los coordinadores de educadores que se ven en la tesitura de preguntar a las interesadas aquello de... "¿estás liada con algún interno?"; no en pocas ocasiones las implicadas niegan rotundamente los hechos, atribuyendo el rumor a la mala intención de algunos compañeros, a la envidia o al disfrute de demasiado tiempo libre. Con el tiempo se demuestran los hechos pero mientras tanto el resto de personal opina a favor o en contra.

Pero no sólo se trata de chicas. Hace pocos años tuvimos un "profesional antisistema" que se dedicó a provocar a los internos aludiendo el maltrato que recibían, la carencia de recursos suficientes y la necesidad de "revolucionar" el sistema penitenciario. Un chico al que se le llamó la atención en varias ocasiones por parte de la dirección y que, una vez terminado su contrato, envió dos cartas del mismo estilo a dos internos, instando a la "rebelión". Por fortuna, los destinatarios de las cartas intuyeron la bomba que tenían entre manos y las misivas fueron entregadas a los funcionarios de vigilancia. La pregunta que siempre me atenaza es: si una persona es antisistema, está en contra de los centros penitenciarios... ¿para qué entra a trabajar allí? ¿No hay más opciones? ¿Qué consigue instando a motines con las consecuencias que eso puede conllevar para la seguridad del resto de internos y profesionales?
Tampoco podemos decir que sean siempre educadoras sociales. También hay casos de maestras, enfermeras, mujeres de la limpieza... Parece que ningún colectivo está libre de "pecado".

Parece mentira pero una vez más la realidad supera la ficción.