17 agosto 2009

¿Qué hay de lo mío?


Retomando el hilo argumental de la reflexión hecha por el educador Sera Sánchez (reflexión que puedes leer en una entrada reciente), me atrevo con uno de los imponderables de nuestro día a día.

Para los que trabajamos en el ámbito penitenciario, esta es la frase más escuchada y repetida. La pronuncian los internos en un triste afán por captar nuestra atención y suelen recibir por respuesta un tímido "te lo miro" o un huidizo "estoy en ello". En muchas ocasiones no importa quién es el sujeto concreto que realiza la pregunta y mucho menos el tema del cual nos habla. En la mayoría de situaciones es un diálogo aprendido y repetido como el "¿qué tal?" seguido de un "bien, ¿y tú?".

Afortunadamente no todos los profesionales trabajan de la misma manera pero hay prácticas muy arraigadas en nuestro mundo laboral como para erradicarlas de la noche a la mañana. Además, te puedes encontrar que un día le preguntes a un interno: "¿de qué se trata"? y recibas un "no me acuerdo, ¡usted sabrá!". Situaciones más esperpénticas se viven en el día a día...

Se trata de un diálogo que acaba por contaminar las relaciones horizontales entre los miembros de un equipo. Recientemente me escuché a mí misma preguntarle a la trabajadora social "¿qué hay de lo mío?" refiriéndome a un asunto familiar de uno de los internos que tutorizo y me sorprendió recibir un "estoy en ello" bien convicente. Me sorprendí por la situación pintoresca pero sobre todo me asombré al darme cuenta que nadie, excepto yo, se había dado cuenta de la proyección que acabábamos de hacer; sólo cuando lo verbalicé, recibí una respuesta que, como mínimo, me intranquilizó: "¿qué esperabas? Es lo que hay".

Ni Almodóvar sería capaz de plasmar realidades como ésta.