19 marzo 2010

MEFEDRONA, una nueva droga de moda


La humanidad no deja de sorprenderme, y lo que la gente puede hacer por evadirse, divertirse o, simplemente, jugarse la vida me parece simplemente increíble.

Ha surgido una nueva droga entre los jóvenes y adolescentes: la mefedrona, legal y comercializada a través de la red. En Madrid se la conoce como la «mefe» y está entrando con fuerza entre algunos jóvenes, especialmente en el Reino Unido, donde la muerte de dos adolescentes ha puesto a las autoridades en guardia.

Los efectos de este estimulante, que al menos en Gran Bretaña puede comprarse en cualquier farmacia, están más cerca de las anfetaminas o la cocaína que del «éxtasis». Suele tomarse mezclada con «ketamina» y puede presentarse en polvo, con un aspecto blanco o amarillento, o en píldoras, como habitualmente se vende por internet. Algunas páginas web ofrecen la sustancia como fertilizante para plantas y alertan en los envases de que no es apta para el consumo humano.

La parte agradable de esta droga es la euforia y sensación de bienestar que provoca entre sus consumidores. El reverso oscuro son sus efectos secundarios: convulsiones, problemas respiratorios, sangrados nasales, depresión, psicosis, dolor de cabeza, náuseas, palpitaciones, alta tensión arterial, pérdida de peso, insomnio o directamente la muerte, como les ocurrió a dos adolescentes británicos, de 18 y 19 años recientemente.

En Londres, en cualquier noche, se puede ordenar mephedrone para entrega a domicilio, con facilidad mayor con la que se ordena una pizza, y es totalmente legal. Es muy barata, lo que, como droga, la hace muy popular. Se puede comprar un gramo de esta sustancia por menos de diez dólares. Y un gramo representa cinco dosis.

Es fácil de adquirir, lo que la hace la droga ‘ideal’.

Esta droga, importada a Inglaterra desde laboratorios chinos, llegó a ese país hace aproximadamente un año, donde se convirtió, de inmediato, en una de las sustancias recreativas más populares en todos los ambientes sociales.

Está claro que oiremos más casos como el de los dos chicos pero lo que no sabremos es cómo combatir una plaga más de sustancias peligrosas para nuestros jóvenes.