02 marzo 2010

Mi alumno de prácticas


Este es el primer año que accedo a tutorizar a un alumno que se encuentra en el último curso de la carrera de Educación Social. Hasta hace poco trabajaba con internos condenados por delitos sexuales y eso conlleva ciertos recelos por parte de algunos compañeros/as. Es por eso que actualmente, trabajando con personas adictas, me decidí a dar el paso. Y vaya si lo he dado...

Mi alumno es "todólogo", es decir, sabe de todo... o, mejor dicho, cree saberlo. No vino con ganas de aprender, vino con ganas de mostrarse, cosa que es bien distinta. No escucha los consejos de los veteranos (entre los que no me incluyo) y cree que posee la llave hacia la reinserción definitiva. Eso ya le ha conllevado problemas con algunos internos y con alguno que otro profesional. "Reniega" de aquello que no le suene a método alternativo y no entiende que hay más de una manera de hacer las cosas.

Comentarios del tipo: "si la actividad de teatro no sigue adelante, esta unidad no funcionará". "El problema de los internos es que les habéis acostumbrado al método de enseñar con pizarra y les cuesta adaptarse a nuevas metodologías". "¿Cómo es posible que los internos no entiendan que detrás de esta forma de hacer hay mucho talento?". "No sé cómo aún pueden funcionar las cosas de esta manera"..

Ayer mismo me sorprendió con otro comentario que ya le sentenció:
- ¿Sabes cómo funciona el tema del doctorado?.
- Pues... la verdad es que no mucho... por qué? -me atreví a preguntar.
- No, es que este proyecto que he elaborado de teatro, con unos mínimos retoques, lo puedo presentar al doctorado.

Mi cara debió ser un poema. No se puede ser tan arrogante cuando aún no has pisado el terreno de la profesión, cuando aún no has acabado la carrera y cuando llevas haciendo trabajo de campo 3 meses.


Está claro que la experiencia no está resultando como esperaba... aunque enriquecedora, de todos modos. Se aprende de todos y de todo, siempre y en todo momento.