26 julio 2010

ORIENTACIÓN EXISTENCIAL: ADICCIONES Y JÓVENES". Una mirada de las adicciones desde la Logoterapia”

Por LUCÍA COPELLO

La logoterapia considera la adición como parte de la tríada neurótica de masas compuesta por agresión, adicción y depresión. Esta tríada surge como expresión del vacío existencial.

En su libro Psicoterapia y Humanismo (1978) Frankl expresa: “La sensación de falta de sentido, el vacío existencial, está aumentando y extendiéndose en medida tal, que se la puede designar auténticamente como una neurosis de masas”….“junto con la depresión y la agresión, la adicción, al menos en parte, ha de ser referida también a la sensación de carencia de sentido”. Frankl entendió al Vacío Existencial como un fenómeno del siglo XX – que se incrementa y sigue vigente extendiéndose en el Siglo XXI- , (…) que representa el sentido de “vacío” del sin sentido (el sentimiento de que la vida carece de significado, sentido, meta y/o contenido). “¿Y cómo se exterioriza concretamente este sentimiento omnipresente de carencia de sentido o sentimiento de vacío? En el aburrimiento (falta de intereses) y en la indiferencia (falta de iniciativa). (...) Se expresa con sentimientos de apatía, aburrimiento, dispersión y desorientación y puede presentarse en conductas como manifestaciones depresivas (incluso el suicidio), conductas agresivas, conductas adictivas (crearse una realidad virtual como medio de escape al sentimiento de vacío existencial), conductas antisociales como la delincuencia. También, el vacío existencial, puede derivar en un tipo de neurosis; la neurosis noógena: “la neurosis de la falta de sentido”(...)

Ser joven es estar buscando definir quién se es, sentando las bases para desplegar una vida autónoma, efectiva y afectivamente responsable. El medio socio-cultural en dónde el joven debe resolver la construcción de su identidad ha cambiado; cambió el papel de la familia, la cultura y la sociedad. En paralelo a la crisis por la búsqueda de sí mismo (la construcción de su identidad) el joven debe enfrentar en esta etapa evolutiva un conjunto de situaciones críticas: con su esquema corporal y en la aceptación de los cambios corporales que va teniendo; dilemas emocionales que produce esta etapa de la transición del mundo infantil al mundo adulto (miedos, culpas, inseguridades, rebeldías ante las figuras paternas o la autoridad, dependencia; desequilibrio; inestabilidad; contradicción en sus conductas, fluctuaciones en el humor y en su estado de ánimo; necesidad de fantasear e intelectualizar); conflictos de autoestima; religiosos; con la expresión de su sexualidad y vocacional.(...)

Frankl relaciona el concepto de la adicción con el sentimiento de la falta de sentido de la vida. Lejos de considerarlo una enfermedad psíquica lo entiende como una expresión de un agotamiento espiritual. El trabajo para prevenir la manifestación de conductas adictivas estará, entonces, orientado a fortalecer la dimensión espiritual movilizando los recursos noéticos que la constituyen. Los recursos noéticos son el conjunto de fenómenos, capacidades o manifestaciones espirituales, expresadas por el Autodistanciamiento y la Autotrascendencia. Constituyen los principales elementos para lograr en los Jóvenes una orientación hacia el sentido de la vida. (...)

Algunas ideas que he tenido en cuenta y algunas acciones que sugiero que podemos llevar a la práctica como educadores y padres para colaborar en la movilización y el despliegue de estos recursos noéticos en nuestra cotidianidad y en nuestra relación con los jóvenes, son:

    * Proporcione al joven el espacio para que su búsqueda existencial sea algo explícito. La búsqueda de una razón para vivir es una tarea personal e intransferible. Colabore en el despliegue de su autotrascendencia: los jóvenes tiene una notable capacidad para la acción. La acción puede expresarse en trabajo, deportes, artes, servicios a la comunidad. Pero para “hacer algo” primero ha de decidir que quiere hacer el y como quiere ser el. Es importante respetar su derecho a elegir ya que las elecciones son constituyentes de la clase de persona que uno es, al elegir qué hacer elige quien ser.

(...)* Contemple al joven no por lo que es sino por lo que puede llegar a ser, como un ser facultativo. Considérelo con posibilidades. Céntrese en un modelo de educación/orientación basado en la “persona humana” del que aprende. No se quede con lo que el joven muestra de sí, apele a su dimensión espiritual.

    * Eduque en la libertad: Educar en la libertad es brindar los espacios para que esta sea posible y buscar el contacto con la facultad personal de autodistanciarse de sí mismo para la toma de postura ante sus circunstancias particulares, su contexto, su herencia y su visión de mundo. (…)

    * Eduque para la responsabilidad: es importante crear una conciencia de responsabilidad frente a la vida, que los jóvenes asuman responsabilidades en la familia y en la escuela por más pequeñas que sean. La sobreprotección y la justificación de sus actos no colaboran en la toma de conciencia de su ser responsable (y de las consecuencias de sus acciones).

    * Permítale vivir su propia vida con autonomía generando espacios para compartir y reflexionar respecto a las vivencias del joven en el contexto y con las características de la sociedad y la cultura actual. Facilite la reflexión, la crítica y la búsqueda de contenidos significativos en el diario vivir. Que logre asumir la vida como una pregunta a responder.

    * Transmita valores: ser coherentes con los valores que transmitimos y educamos como importantes en relación a la vivencia que tenemos de los mismos. Fomente el despliegue de los valores de creación, de experiencia y de actitud. La mejor manera de enseñar los valores es con el ejemplo y la vivencia de los mismos.

    * Eduque en el espíritu crítico: en la toma de posición activa ante las urgencias del momento y en el compromiso en las respuestas.

    * Eduque en la experiencia del límite: en la aceptación de lo irremediable y lo inevitable. En la capacidad de decidir, de elegir responsablemente y en capacidad de renuncia. (Valores de actitud).

    * Busque alternativas para estar, como padres, más presentes, afectiva y efectivamente, en la vida de nuestros hijos. Estar dispuestos a dialogar, compartir momentos en familia. Ayudarlos a conocer y desarrollar sus mejores recursos, habilidades, talentos. Asumir la responsabilidad de poner límites y sostenerlos con firmeza. No temer a demostrar autoridad, ya que no implica autoritarismo ni severidad innecesaria, sino demostrar los signos lógicos de protección, cuidado, acompañamiento y responsabilidad que asumimos como padres.(...)

Revista Logored - Julio 2010 -