03 octubre 2010

Carta a un funcionario de vigilancia

Querido compañero,

Históricamente no nos hemos llevado bien. Representaba que tú eras el malo y yo la buena; tú reprimías y yo reinsertaba; tú castigabas y yo premiaba; tú eras un demonio y yo un ángel. Este conflicto nos ha ido alejando cada vez más hasta vernos casi como enemigos.

En mi descarte debo decir que la prensa tampoco ha ayudado; siempre que salís en ella es porque alguien ha metido la pata y nunca como reconocimiento a vuestra labor. Así es más fácil condenar sin saber lo que ha sucedido realmente y generalizar pensando que todos sois iguales. Por no hablar del cine...

Creo que ya va siendo hora de enterrar el hacha de guerra. A veces me encuentro que yo castigo más que tú y que tú medias mejor en algún conflicto. Eso no es malo, si entendemos que formamos parte de un mismo equipo. Porque es así, ¿no?

Siempre habrá gente que quiera que estemos enfrentados pero creo que merece la pena que intentemos entendernos. Quizás el problema es que somos dos desconocidos: yo no acabo de aprehender todas las funciones que tienes y seguramente a ti te falta información de cómo y qué trabajo con los internos. ¿Qué te parece si un día nos sentamos y hablamos?

El medio penitenciario es duro, es difícil y hasta ahora nosotros lo hemos ido empeorando. ¿No crees que si aunamos esfuerzos, nuestro día a día será mejor y todos saldremos ganando? ¿Podrá llegar el día en que cuando nos veamos podamos pensar que somos compañeros? Merece la pena intentarlo, ¿no?

Es posible que no todo el mundo entienda esta iniciativa y seguramente algunos de nuestros compañeros no lo hagan nunca pero estoy convencida que si nosotros damos el primer paso, muchos más se nos unirán.

Quedo a la espera de tus noticias, compañero funcionario de vigilancia.