18 abril 2012

"La gente en esas ciudades, están dormidos. Todo el día en el trabajo, en casa, sonámbulos. Nosotros les despertamos"


Pablo García, 26 años, @elcasopablo en todas las redes que se le ocurre participar (Facebook, Twitter, LinkedI y alguna más). Animador Sociocultural y futuro proyecto de educador social a 17 años (las prisas no son buenas), actualmente trabajando como responsable del área de ocio y tiempo libre de la Asociación Cultural Mar De Niebla.


Hace unos meses @Seraxx me escribió para ofrecerme participar en una nueva de su blog, en la que distintas personas, profesionales de “lo social” con la idea de visibilizar la profesión, por lo que me ofrece escribir un artículo sobre Animación Sociocultural. Sin dudarlo, aunque con respeto por la responsabilidad de redactar “algo bueno”, acepté al momento, no porque crea que sea el mejor para hablar de ello, pero sí porque que soy bueno dando mi opinión y que algo podré aportar.


Así que, vamos a empezar…. ¿Qué es la Animación Sociocultural?
Para empezar a hablar de animación sociocultural (en adelante ASC) al menos de la forma en que yo la concibo, tengo que remontarme a cuando  comencé a formarme en ASC, a leer e investigar sobre el tema, sobre todo tratando de “enterarme bien” de que era, encontré la forma de expresar muchas ideas y creencias como “lo que debía ser”, que “todos y todas somos iguales”, y que “la gente realmente puede cambiar las cosas” se traducían en Justicia, Solidaridad, Igualdad, Participación, y además había encontrado una forma de fomentar todas esas ideas, trabajar con y por ellas, de una forma dinámica, y sobre todo humana.

Aunque había encontrado ideas que me gustaban, seguía sin tener muy claro que era la ASC, aunque ya tenía el título. Entonces es cuando llegó lo bueno: los primeros trabajos. Contratos cortos, diferentes entidades, diferentes objetivos y tareas muy variadas, pero siempre algo en común: la importancia de las personas (de forma individual o colectiva) y la capacidad de transformación (conseguir algo que no hay, cambiarlo por algo mejor, reivindicarlo…)


Ahí ya tenía yo mi opinión más o menos formada de lo que era la ASC para mí, aunque todavía solía recitar un par de definiciones de libro para intentar explicar a mis colegas que es eso en lo que trabajaba que lo mismo me hacía conocer  manualidades, rellenar formularios, trabajar a horas poco habituales, saludar a gente variopinta por la calle, estar enterado de las últimas tendencias adolescentes… No acababa de poder explicarlo con “mis palabras”.

Con mi “medio idea” el siguiente paso era pensar en que quería trabajar. Ahí me encontré con un montón de separatismo, y empecé a ver algo del terreno social que no me gustó (ni antes ni a día de hoy), pero sí que me ayudó a determinar mi opinión sobre la ASC, lo que algunos/as llaman intrusismo profesional, y yo considero “parcelitis”. Personalmente, no creo en  parcelas de trabajo de una titulación profesional en concreto. Creo en un perfil profesional, vocacional, que en la mayoría de los casos no lo garantiza una titulación específica. Creo en sumar recursos y experiencias, y en conformar equipos de trabajo multidisciplinares (animadores/as socioculturales, integradores/as, líderes juveniles, educadores/as y trabajadores/as sociales, pedagogos/as, ciudadanos/as comprometidas/as etc.) Si bien la formación es importante y necesaria, ya que adquieres conocimientos, herramientas y recursos para desempeñar el trabajo que es necesario, no debe de ser excluyente un perfil académico en concreto ya que la adquisición de competencias profesionales no solo se logra académicamente.

Después de todo eso, y aunque a día de hoy sigo aprendiendo, ya tengo “mi idea” de que es la ASC, la cual resumo en el título del artículo, con una frase que escuché en una serie de televisión, y que para mí resume el objetivo y la forma de trabajar de la ASC: Despertar, motivar, dinamizar y transformar. Implicarse en la realidad, participar activamente en ella e intentar transformar lo que nos sea posible para mejorarla.