07 abril 2012

Con esas personas a las que algunos llaman “yonkis”…

En el Día Mundial de la Salud, os presento este post elaborado por una educadora en búsqueda activa de empleo y que su sueño es ser educadora en un centro penitenciario. En twitter es: @Es_Ely.

Cuando Montse me dijo que escribiera un post en este blog, me quedé: ¿¿yo?? ¡¡Si a su lado soy menos que un aprendiz de la profesión!! Así que estuve pensado sobre qué escribir y finalmente me decidí. Escogí hablar sobre mi experiencia como voluntaria con heroinómanos…

En el primer curso de la carrera tuve que hacer una “mini investigación” sobre personas que se encontraran en marginación… sí, sí, la asignatura se llamaba “Geografía de la Marginación”, así que como el tema de las drogodependencias me interesaba, es con lo que me quedé.

Encontré de casualidad un centro que tratara el tema, llamé, me presenté y la primera impresión que me vino fue: ¿Estas personas se están desintoxicando? Porqué tienen pinta de estar “chungas”… No dije nada, pero al hablar con la psicóloga ¡me dijo que era un centro de reducción de daños! ¡Boquiabierta me quedé! ¡La primera vez en mi vida que lo oía! En conclusión y de manera coloquial, era un centro donde iban a pincharse para que no lo hicieran en la calle y para prevenir infecciones intravenosas. ¡Uaau! Asombrada me quedé; enseguida me pasaron 1000 preguntas por la cabeza, lo que llevó a la psicóloga a que me ofreciera estar un tiempo de voluntaria, me apasionó tanto la idea que ¡enseguida le dije que sí! ¡Menuda experiencia más interesante me pareció!

¿Qué hace un/a educador/a en un centro así? Repartir las jeringuillas y el material estéril, servir el desayuno, repartir los tickets para que puedan hacer una comida al día en el albergue municipal, asesoramiento individual, terapias grupales relacionadas con la reducción de daños (talleres de venopunción, sobredosis, información para hábitos de consumo más saludables, seguimiento del programa de prevención de enfermedades infecciosas de transmisión sanguínea, etc.). Básicamente se utiliza una metodología para prevenir y reducir los daños del consumo de droga por vía intravenosa para mejorar la calidad de vida de los toxicómanos a corto y a largo plazo. ¡Ya veis que tiene unas funciones un poco peculiares!. 

¿Cómo es el día a día de los usuarios?
Siendo sincera, realista y sin querer parecer fría, lo poco que hacían era buscarse la vida para sobrevivir y para consumir, buscar dinero para obtener la droga. Normalmente lo que hacían era: a la mañana ir a buscar la metadona, después ir al centro a pasar el día, ir a comer al albergue y por la tarde o ir a otros recursos o a drogarse… Repito, no quiero ser fría, pero la vida del toxicómano activo (y más del heroinómano) es una vida muy dura, donde sólo se preocupan de vivir el día a día (sin importarles nada), ya que el día de mañana quizás no existe (en el peor de los casos, claro). Pero esto no siempre es así: esto mejora el día que tienen la gran fuerza de voluntad de dar el gran paso y decidir querer desintoxicarse, un paso que es más que digno de admirar y apoyar.  

A modo de reflexión, conclusión, a modo de que todos nos podamos entender: 
  • El/la educador/a es esa persona que está con ellos mientras tienen el “mono” (síndrome de abstinencia), 
  • El/la educador/a es esa persona que está con ellos mientras están con su peculiar “luna de miel” (la euforia de haber acabado de inyectarse), y  
  • Alguna vez, el/la educador también es esa persona que está con ellos mientras están empezando a sufrir los primeros síntomas de una sobredosis.          
  • Pero también, y muy importante, el/la educador es esa persona que es una de sus mayores fuentes de apoyo y acompañamiento. 


Para acabar, agradecer a Montse la oportunidad de dejarnos ir aportando nuestras experiencias “educatiles” para que los seguidores de este blog puedan conocer como es el trabajo de diferentes ámbitos y de esta manera a que se animen a probar nuevas experiencias. 

Aunque, a día de hoy, el que tenga un trabajo estable mejor que no lo haga, que no sabe como le irá la cosa. Desafortunadamente este centro, por culpa de las famosas “retallades”, ya no existe.