23 abril 2010

La realidad de las prisiones


Esta mañana me he despertado con la noticia en portada: "Cae la cúpula de Meco por abusos sexuales de funcionarios a presas". Se trata de una prisión de mujeres que, frente a las numerosas denuncias por parte de internas y entidades colaboradoras, ha destapado presuntos casos de abusos por parte de algunos funcionarios de vigilancia (de momento los incausados son 14).

http://www.20minutos.es/noticia/686044/0/sexo/funcionarios/presas/

En días posteriores, surgen más datos sobre las presuntas relaciones sexuales y otras acciones poco habituales en un centro penitenciario.

http://www.elpais.com/articulo/reportajes/Desenfreno/celda/elpepusocdmg/20100502elpdmgrep_9/Tes

Pocos minutos después leía otra noticia: "Condenado a 3,5 años de cárcel un cura de la Modelo por pasar droga". En este caso, el capellán que asistía a los internos desde hacía 15 años, introdujo en un CD hachís y heroína. Se defendió diciendo que desconocía el contenido de dicho CD... pero la Audiencia no le ha creído.
Estos dos hechos graves hacen que tambalee la poca credibilidad que se tiene de los centros penitenciarios y del trabajo que allí se lleva a cabo. No cabe decir que los hechos imputados son de una gravedad notoria pero no por eso pensemos que todos los profesionales actuamos de la misma manera. Sería como creer que todos los vascos son etarras o todos los catalanes independentistas.

Me gustaría que además de estas noticias, surgieran otras como los esfuerzos que se hacen para la reinserción de los internos, las iniciativas públicas y privadas en este sentido, las producciones artísticas que se llevan a cabo en el interior de los centros... aunque está claro que lo que realmente vende es el morbo, los casos de corrupción (que últimamente surgen a cada esquina) y perpetuar una imagen pervertida, oscura, perversa y viciada de lo que realmente es un centro penitenciario.

Desearía que los educadores, agentes dedicados a la vinculación de nuestros usuarios con la sociedad normalizada, no se dejen llevar por este sensacionalismo y sepan ir más allá de un morboso titular.