05 septiembre 2010

Nuevos centros penitenciarios... misma política

Están a punto de finalizar las obras de la nueva prisión de Puig de les Basses en Figueres (Girona), con una capacidad para 750 internos (650 hombres, 50 mujeres y 50 jóvenes). Está prevista inaugurarla a principios del 2011 con el objetivo de unificar los dos centros actuales de Figueres y Girona.

En poco tiempo se inaugurarán dos prisiones más (una de ellas pretende substituir la famosa Modelo) pero la política penal sigue siendo la misma: castigar en un 90% con penas privativas de libertad, endurecer las ya existentes y creer que la cárcel es la solución a muchos de nuestros problemas.

Se van creando más y más centros pero los niveles de reincidencia no bajan. Los delitos contra la propiedad y contra la salud pública (los más numerosos) siguen produciéndose a pesar de las medidas tomadas.

¿Por qué no potenciar las medidas alternativas a la prisión? Muchas de las condenas que se aplican podrían pagarse con trabajos a la comunidad. Cierto es que ya se están llevando a cabo pero considero que aún es mínimo el esfuerzo que se hace en pro de estas alternativas.

¿No sería más rentable y efectivo que un ciudadano condenado por conducir bajo los efectos del alcohol estuviese 6 meses siendo voluntario en un centro de rehabilitación para víctimas de accidentes? ¿No sería mejor que los jóvenes que han hecho pintadas o destrozado mobiliario público se dedicasen durante los fines de semana a arreglar los destrozos de los demás y limpiar las calles?

Está claro que no todos los delitos son susceptibles de ser commutados por trabajos en beneficio a la comunidad; los centros penitenciarios son necesarios en muchos casos, pero ¿no funcionaría mejor el sistema si se potenciasen otro tipo de medidas? No sólo sería más rentable y productivo sino que la eficacia aumentaría y evitaríamos que muchos jóvenes iniciasen su periplo por los centros penitenciarios del país.