08 mayo 2009

Educación para el cambio


Desde la Subdirección General de Drogodependencias, me pidieron que diera una conferencia / taller de 2 horas de duración bajo el título "Educación para el cambio". Después de reflexionar sobre lo que ello significa pienso que hay ciertos riesgos en este título que merece la pena puntualizar.

Por un lado, a ninguno de nosotros nos han educado para el cambio, no creo que sea algo que se pueda "educar". Se pueden ofrecer estrategias, herramientas, puntos de vista que faciliten la reflexión pero tengo claro que los cambios se producen "desde dentro" del individuo y no "desde fuera". ¿Cuántas veces nos repitieron de pequeños y adolescentes lo que se suponía que era mejor para nosotros: siéntate bien, no vayas con esa gente, estudia, planifícate los deberes...? ¿Y cuántas veces les hacíamos caso? Con los años te das cuenta de la razón que tenían pero hasta que uno no lo ve por si mísmo, el cambio no se produce.

Eso me lleva a una segunda reflexión: ¿cuál es mi responsabilidad respecto a mis usuarios? ¿soy su salvadora? ¿soy su madre? ¿soy su consejera espiritual? No, soy educadora y debo aprehender a mi educando como un sujeto activo, como una persona adulta que tiene inquietudes, motivaciones, experiencias, opiniones... que debo respetar. Cada uno de nosotros es dueño de su vida y de escoger el camino que prefiera. En el mundo de las drogas es fácil caer en moralismos que, desde mi punto de vista, pueden acarrerar muchos problemas: debes dejar las drogas, tienes que replantear tu vida, deberías cambiar de barrio... ¿Por qué no les hablamos menos y les escuchamos más? ¿Por qué nos les preguntamos lo que quieren hacer con su vida? ¿Por qué no cambiamos el "tener que" por el ""¿te has planteado...?" "¿has pensado en...?"

Siempre que creído que mi tarea consiste en sembrar pequeñas semillas que poco a poco iré regando para que algún día lleguen a brotar, acompañando a esas semillas en su lento proceso de germinación. Los resultados, en nuestro trabajo, no son inmediatos... por no hablar de los ritmos; creo que debemos respetar los "tempos" de cada usuario, partiendo de su realidad, de su necesidad, de su voluntad... y no de la nuestra.

Este planteamiento sorprendió a los asistentes (todos educadores, mediadores y enfermeros especializados en drogodependencias) y creo que más de uno salió con unas cuantas ideas en las que reflexionar. Ese es mi trabajo.